El sobrepeso y la fertilidad en la mujer.
- Admin
- 17 jul 2018
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El sobrepeso disminuye drásticamente la fertilidad de la mujer. Según los expertos, los problemas para embarazarse comienzan cuando el índice de masa corporal (IMC) supera el valor de 25.
El IMC es una relación entre el peso y la talla de una persona. Para calcularlo lo que tienes que hacer es dividir tu peso en kilogramos para tu estatura elevada al cuadrado. Por ejemplo, una mujer que pesa 74 kilos y que mide 1.67 metros tendrá un índice de masa corporal de 26.6, lo que se puede considerar sobrepeso. En cambio, se habla de obesidad cuando el IMC es igual o superior a 30.
Parece ser que la grasa, cuando se presenta en exceso, se comporta como una gran glándula endocrina que crea desequilibrios hormonales, disminuyendo la ovulación y la calidad de los óvulos. Con el aumento de peso, los ciclos de ovulación se vuelven irregulares, incluso pueden llegar a desaparecer de forma crónica en los casos más graves.
La obesidad puede afectar al sistema reproductor femenino y provocar menopausia anticipada, ovarios poliquísticos, mayor riesgo de aborto, menor eficacia de las técnicas de reproducción asistida y aumento de los trastornos en caso de embarazo. Un ejemplo muy claro: según los últimos estudios, una mujer de 20 años con sobrepeso de 15 kilos tiene la mismas posibilidades de quedarse embarazada que una mujer de 40 años con peso normal, mientras que 10 kilos de más son ya suficientes para disminuir la fertilidad. Es decir, las consecuencias son directamente proporcionales a los kilos de más.
Además, en general la mujer obesa tiene menos relaciones sexuales y esto puede deberse al exceso de estrógenos derivados de la obesidad porque producen una disminución de la progesterona, la realmente responsable del deseo sexual.
En cambio, las mujeres con obesidad que padecen el síndrome del ovario poliquístico sí pueden experimentar un incremento de la libido porque los niveles de hormonas masculinas son mayores.
Entonces, ¿el exceso de peso aumenta o reduce el deseo sexual? depende de distintos factores y en función de cada persona las hormonas puede incrementar o disminuir las ganas de tener relaciones.
Enfermedades asociadas a la obesidad y su impacto en la sexualidad
Diabetes
Esta patología lleva consigo un aumento de las infecciones vaginales por hongos, una alteración de la circulación del clítoris que reduce la excitación. Esto afecta mucho más a los hombres diabéticos porque puede incluso dificultar o imposibilitar la erección.
Hipertensión arterial
Al igual que la diabetes, está asociada a la disfunción sexual tanto por la propia enfermedad como por algunos medicamentos que se utilizan, sobre todo, los antihipertensivos.
Problemas cardiovasculares
La excitación necesita que los vasos sanguíneos se dilaten y que las glándulas segreguen una serie de sustancias que actúan como lubricante para facilitar la penetración. Por ello, si hay alteraciones en el sistema vascular la excitación no se va a producir.
Tabaquismo
En relación con el punto anterior, si la mujer es fumadora se reduce el riego sanguíneo lo que, de nuevo, repercute en la vascularización de clítoris.
Dismorfofobia
Con independencia de la libido de la mujer obesa, la distorsión de su imagen puede dar lugar a que no quiera mantener relaciones sexuales por el miedo a desnudarse delante de otra persona. El hecho de no verse con un cuerpo potencialmente atractivo según los estereotipos generales afecta a la sexualidad femenina.
Seguir una dieta equilibrada puede ser suficiente para que la mujer recupere la fertilidad. Un estudio realizado hace unos años sobre 67 mujeres con ciclos anovularios demostró que, con un programa dietético, 60 de las 67 mujeres consiguieron volver a ovular y 45 lograron tener un bebé.
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